Astronomía, Astrología y Astrofísica: una Historia de Revoluciones

Ante la respuesta ‘soy astrónomo’ cuando me preguntan a qué me dedico, las reacciones de la gente varían desde los ‘¡Qué entrete! ¿Te toca trabajar en el norte entonces?’, ‘¿Cuándo viajarás a la Luna?’ o ‘Pero eso, ¿tiene trabajo?’; hasta los irrisorios ‘¿Escribes horóscopos?’, ‘¿Te dedicas entonces a hacer cartas astrales?’ o la más inocente ‘¿O sea que calculas la posición de todos los planetas?’. Las primeras preguntas son normales, y se deben principalmente al desconocimiento que tiene la gente acerca de qué hacemos y cómo trabajamos los astrónomos (tirón de oreja para nosotros, por no divulgar de buena forma ese aspecto). Sin embargo, el segundo caso es más “grave” (no tanto para hacer una tormenta en un vaso de agua, pero sí lo suficiente como para ponerle atención) porque aparte del primer aspecto ya señalado, muestra a la Astronomía y a la Astrología como conceptos similares o iguales entre sí; lo cual es completamente erróneo.

Pero la confusión no es tan descabellada. Sabemos de antemano que el sufijo “logía” tiene un origen griego y significa “estudio de”. Así, Biología significa literalmente “estudio de la vida (bio)”, Geología es “estudio de la Tierra (geo)”, Psicología es “estudio de la psiquis”, etc. Nótese que las palabras ejemplificadas son nombres de algunas ciencias por lo que, siguiendo la misma lógica entonces, Astrología significa “estudio de los astros” y debería ser (valga la redundancia) la ciencia que estudia los cuerpos celestes. Sin embargo, sabemos que no es así y que la Astrología es simplemente una pseudo-ciencia que trata de convencer a la gente que objetos situados a millones de kilómetros de distancia pueden influir mágicamente en sus vidas y que la ciencia realmente dedicada al estudio de los astros la conocemos por otro nombre: Astronomía. Dado esto, vale la pena preguntarse: ¿de dónde proviene la Astronomía? ¿está relacionada realmente con la Astrología? ¿qué entendemos por ‘Astronomía’ hoy en día?

Una Cuestión de Historia

Mapa celeste, mostrando las constelaciones del Hemisferio Norte y el Hemisferio Sur respectivamente.

Partamos desde el principio: Astronomía y Astrología sí han estado relacionadas. Incluso, en una época eran prácticamente lo mismo. Cuando el ser humano alzó la vista al cielo y observó los astros, los asoció a deidades capaces de regir su vida en la Tierra. Esta visión se vio influenciada seguramente por la gran perfección mostrada por los cuerpos celestes en sus movimientos por el firmamento, en contraste con el desorden y lo imperfecto de la vida en la Tierra. La perfección del movimiento de los astros era tal, que era posible anticipar la fecha y hora a la que ocurrirían eventos como amaneceres, eclipses, fases de la Luna, etc.

Era entonces esencial “estudiar” los astros, cabe decir, saber cómo se comportaban ellos para saber de qué forma influirían sobre la gente. Esto era la Astrología en sus inicios. Se erigió como una ciencia en la antigüedad debido a que se consideraba al Sol, la Luna, los planetas y las estrellas como entidades divinas, y por consiguiente sus movimientos eran provocados por dioses (no por nada, los nombres de los planetas corresponden a los dioses romanos por ejemplo), probablemente para comunicarse con nosotros. Recordemos que la visión cosmológica de aquél tiempo era geocéntrica: la Tierra era el centro del Universo y todo giraba en torno a ella. Esta visión astrológica no sólo existía en la antigua Grecia y Roma, sino que prácticamente todos los pueblos primitivos desarrollaron sus propias astrologías basadas en sus propias creencias. La Astrología no era entonces ni una pseudo-ciencia ni un método de sacarle plata a los incautos: era un estudio muy acabado y muy serio de los cuerpos celestes, con la finalidad de entender nuestro lugar y función en el Universo en base a lo poco y nada que sabíamos.

Para comprender cómo los cuerpos celestes influirían sobre nosotros, era necesario conocer las leyes (normas) bajo las cuales se movían éstos en el firmamento. De esa parte se dedicaba la Astronomía: el estudio de las normas (nomos) que rigen de los astros. Así, la Astronomía nos proveyó del movimiento detallado de prácticamente todos los cuerpos celestes conocidos hasta entonces: el Sol, la Luna, los planetas y las estrellas; y saber qué trayectoria seguirían éstos en el cielo. Los mapas celestes, que contienen las constelaciones y nos permiten incluso hoy en día ubicarnos en el cielo, son fruto del trabajo de los primeros astrónomos (mirar imagen arriba). La utilidad de la Astronomía abarcó también aspectos más prácticos, siendo muy útil a la hora de confeccionar calendarios y para ubicarse geográficamente en alta mar.

Nótese que la Astronomía de entonces, si bien ya comenzaba a destacarse más como una ciencia pura al calcular las trayectorias seguidas por los astros (y no a estudiar su influencia sobre las personas como la Astrología), sólo se limitaba a conocer cómo se movían los cuerpos celestes. No buscaba saber qué eran realmente los planetas y las estrellas ni mucho menos entender por qué todo se movía en el Universo. La razón se debía a limitaciones tecnológicas: las observaciones se hacían a ojo desnudo, por lo que a excepción del Sol y la Luna, los demás cuerpos no eran más que puntos sin ninguna estructura. De estos últimos aspectos se encargaba la Astrología por las razones ya señaladas: los astros eran deidades y/o se movían a voluntad de ellos. La llegada de Copérnico, Galileo y el telescopio significó el quiebre definitivo entre Astronomía y Astrología, en donde la primera dio un salto sustancial en cuanto a cómo entender el Universo mientras que la segunda se vio rezagada frente a la ola de nuevo conocimiento que se venía encima.

De este divorcio proviene luego la rivalidad entre Astronomía y Astrología, en la cual no me detendré. Al respecto, les recomiendo los posts hechos por las chicas de StarTres acerca del debate Astronomía v/s Astronomía en Round 1, Round 2 y Round 3.

Primera Revolución Astronómica

Tal como mencionamos previamente, el uso del telescopio por Galileo el año 1609 y sus principales descubrimientos abrieron la puerta a una avalancha de nuevo conocimiento astronómico que significó un quiebre definitivo entre la Astronomía y la Astrología.

El uso del telescopio permitió el descubrimiento de cuerpos celestes que giraban en torno no de la Tierra sino de un planeta, los satélites. También, permitió descubrir los anillos de Saturno y los cráteres de la Luna. La Tierra dejó de considerarse el centro del Universo, y comprendimos que éramos sólo uno de los varios mundos (planetas) girando en torno al Sol: nuestra cosmovisión entonces pasó de ser geocéntrica a heliocéntrica. El movimiento de los planetas en torno al Sol pudo ser caracterizado luego gracias a las Leyes de Kepler, y posteriormente Sir Isaac Newton descubrió que el movimiento de los planetas en torno al Sol y de los satélites en torno a sus planetas podía explicarse gracias a una fuerza de atracción que se aplica para todos los objetos y es válida en todo el Universo: la Gravedad.

A partir de este hito, la Astronomía se separó definitivamente de la Astrología. Ahora vivíamos en un Universo en el cual la Tierra era sólo un planeta más, orbitando al Sol bajo la Ley de la Gravitación de Newton. En tales condiciones, la idea de deidades moviendo los cuerpos celestes a su antojo se volvió obsoleta y por tal razón era esperable el quiebre entre Astronomía y Astrología. Y finalmente, el hecho de determinar el movimiento de los cuerpos celestes bajo leyes físicas significó el acercamiento de la Astronomía a la Física. Ya no mirábamos al cielo sólo para observar puntos, sino que observábamos cuerpos complejos dotados de un paisaje propio (la Luna con cráteres, Júpiter con satélites, Saturno con anillos, el Sol con manchas, etc.).

Sin embargo, el conocimiento de la Física que regía a los cuerpos celestes era muy pobre y prácticamente se limitaba a aplicar la Ley de la Gravedad sobre ellos. Sería necesaria una segunda revolución para entrar a conocer otros aspectos físicos de los astros como su temperatura, composición o estructura.

Segunda Revolución Astronómica

Descomposición de la luz en los colores visibles, al atravesar un prisma.

Descomposición de la luz en los colores visibles, al atravesar un prisma.

Hasta principios del siglo XIX, los únicos instrumentos usados para estudiar el cielo eran los telescopios. Podíamos ver las estrellas lejanas, conocer sus luminosidades, sus colores (algunas más azules, otras más rojas) pero nada más que eso.

La segunda revolución comenzó en el Sol, de la luz proveniente de él. Previamente, Isaac Newton había descubierto que al hacer pasar la luz del Sol por un prisma, ésta se descomponía en los colores del arcoiris (efecto ilustrado en la portada del disco ‘The Dark Side Of The Moon’ de Pink Floyd). A este arcoiris formado se le llamó espectro, debido a que correspondía a todas las frecuencias (colores) que componían el rayo de luz incidente. En 1814, Joseph von Fraunhofer estudió este efecto en mayor profundidad y se llevó una gran sorpresa: además del espectro, aparecían pequeños “vacíos” en donde parecía faltar luz. Dado que tenían forma de una línea, se le llamó línea espectral y, dado que parecían haber absorbido la luz que debía ir ahí, se les llamó líneas de absorción.

Líneas espectrales de absorción de Fraunhofer en el espectro Solar.

¿Qué podían significar esas líneas? Fraunhofer notó que eran idénticas a las líneas observadas en ciertos gases calientes, lo que significaba que estas líneas indicaban qué gases componían el Sol. ¡Por primera vez éramos capaces de conocer de qué estaban hechos objetos situados más allá de la Tierra! Tiempo después, el año 1859 en Heidelberg, Gustav Kirchhoff usó este mismo método para estudiar la luz de las estrellas (técnica conocida como espectroscopía) y el resultado fue sorprendente: las estrellas tenían casi los mismos elementos químicos que el Sol, aunque con pequeñas variaciones. Este hecho demostró que es posible aplicar las Leyes de la Física para comprender no sólo cómo se mueven los astros sino también cómo éstos están formados, y dio paso para el nacimiento de una nueva ciencia: la Astrofísica. Un evento histórico tan importante que en Heidelberg, Alemania, hay una placa que conmemora la primera vez del uso de la espectroscopía para observar las estrellas.

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Con el paso del tiempo, la espectroscopía mostró todo su poder. Permitió a los astrónomos (ahora también astrofísicos) conocer no sólo la composición de las estrellas, sino también su temperatura, estructura interna, su rotación y también el movimiento propio (aquél que no es perceptible a simple vista). Además, la espectroscopía fue clave para descubrir la expansión acelerada del Universo. La Astronomía había evolucionado para siempre. Las líneas espectrales se forman debido a transiciones atómicas explicadas gracias a la Mecánica Cuántica, lo cual no hace más que corroborar el fuerte vínculo entre la Física y la Astronomía a través de la Astrofísica.

La Física en la Astronomía nos ha permitido entender nuestro lugar en el Universo. Ahora sabemos no sólo cómo las estrellas nacen, evolucionan y mueren, sino también cómo nuestra galaxia lo hace. La segunda revolución astronómica ha sido tan trascendental, que ya no es posible dedicarse a la Astronomía sin una sólida base en Física. Es por eso que en la actualidad podemos considerar a la Astronomía y a la Astrofísica como sinónimos, así como en la antigüedad lo hicimos con Astronomía y Astrología.

Palabras al Cierre

¿Qué es entonces la Astronomía? Es la ciencia que estudia los cuerpos celestes, desde sus movimientos en el cielo hasta sus estructuras y evoluciones.

¿Qué es la Astrofísica? Es la Física aplicada a la Astronomía.

¿Es lo mismo Astronomía que Astrofísica? En estricto rigor, no. La Astronomía es mucho más antigua, siendo quizás la ciencia más antigua que existe. En estricto rigor también, la Astrofísica es sólo una rama de la Astronomía. Otra rama sería por ejemplo la Astronomía de Posición (estudio de las posiciones de los astros en el cielo, es decir, lo que era Astronomía en sus inicios). Sin embargo, en la práctica podemos hablar de Astronomía y de Astrofísica como una sola ciencia en la actualidad. El gran conocimiento adquirido en los últimos 400 años luego de la primera revolución astronómica, y sobretodo en los últimos 200 años luego de la segunda, hacen prácticamente imposible descubrir algo nuevo en Astronomía sin recurrir a ninguna ley física. Nosotros podemos acceder a las maravillas del Universo sólo a través de la luz que nos llega de ellas, y ha sido la Física la que ha permitido que hayamos pasado de observar simples puntos brillantes girando en torno a la Tierra a observar gigantescas bolas de gas caliente rotando y botando material al espacio. Por eso podemos decir que la Física es la Madre de la Astronomía/Astrofísica.

Hoy en día, para ser un buen astrónomo es vital ser un buen físico. A pesar de que Astronomía sigue siendo una de las ciencias en las que aficionados todavía pueden contribuir mediante el descubrimiento de cuerpos (estrellas, asteroides) hasta el momento desconocidos, para hacer una carrera profesional en la Astronomía (y vivir de esto) es mandatorio saber Física. Por tal motivo, en la actualidad un astrónomo es también un astrofísico.

Alguien podrá decirme que los conceptos son sí o sí diferentes; que un astrónomo es más observacional, mientras que un astrofísico es más teórico. Sin embargo, la parte observacional de la Astronomía aplica la Física a sus mediciones, en tanto que la Astrofísica Teórica necesita de las observaciones para ser válida. Por lo tanto, independiente de si uno de desempeña más como astrónomo teórico o como observacional, en ambos casos se es también un astrofísico.

Para finalizar, vemos que la Astronomía, si bien ha mantenido su esencia de ser un estudio científico de los astros desde que nació hace muchos años atrás, ha cambiado sus “parentescos” conforme la visión del hombre sobre el Universo ha ido cambiando. En los inicios, cuando recién comenzábamos esta aventura de comprender el mundo que nos rodeaba, la Astrología supo darnos las respuestas que buscábamos. Pero conforme nuestro conocimiento fue aumentando y tuvimos la capacidad de ir a mirar más allá y los instrumentos para observar más a fondo, la Astrología quedó atrás y la Astronomía mutó en Astrofísica. Este proceso no es más que el clásico proceso de aprendizaje, en donde vamos simplemente tejiendo una visión del mundo. A medida que vamos adquiriendo mayor conocimiento, esta visión se va puliendo y refinando cada vez más, muchas veces incluso hasta convertirse en algo totalmente diferente a su producto de origen. No podemos decir que quienes desarrollaron la Astrofísica en el siglo XIX hayan sido más inteligentes que quienes desarrollaron la Astrología en la antigüedad; simplemente, la cantidad de conocimiento acumulado que cada generación dispuso es distinta. Pese a estar completamente obsoleta, la Astrología tiene un valor histórico que no debe ser olvidado por la Astronomía moderna, aunque todos ahora seamos Astrofísicos.

Personalmente he descubierto que presentarse como ‘astrónomo’ se ve más romántico, mientras que ‘astrofísico’ suena como más intelectual. Así que he aprendido a presentarme como astrónomo o como astrofísico dependiendo de la situación.

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11 comentarios en “Astronomía, Astrología y Astrofísica: una Historia de Revoluciones

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  8. Estoy de acuerdo respecto a las diferencias. Lo que me desagrada es el tono peyorativo que se tiene sobre astrología, se le debe respeto ya que proviene la astronomía de ella. Las personas son las que realizan sea astronomía o astrología y de ello se pretenden sacar reglas. Como dijo Newton a Halley cuando éste acometió contra la astrología: se nota que no la ha estudiado, yo si. Igual que Newton digo, no es de científico opinar de algo que se desconoce o no se han molestado en estudiarlo.

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    • Te equivocas. La Ciencia sí ha analizado la Astrología varias veces y la conclusión siempre es la misma: no funciona. Apoyarte en algo que supuestamente dijo Newton no sirve (además de ser una burda falacia de autoridad), porque él vivió muchos años antes de que siquiera se desarrollara la Astrofísica Moderna, y hoy en día sabemos mucho más que en la época que vivió Newton. Así que decir que no se ha estudiado la Astrología es falso.
      Si de verdad quieres demostrar que la Astrología funciona, deberás probar que sus predicciones son algo más que un simple Efecto Forer (https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Forer) o palabras vagas sin sentido. Éxito con eso!

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